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lunes, 23 de enero de 2012

El juego largo primermundista y el juego corto latinoamericano

Me baso en una nota de Andrew Sullivan en Newsweek (ver aquí) sobre la estrategia política de Barack Obama para proponer un debate más profundo y de consequencias internacionales: vivir en el momento versus planficar a la larga. Comer azoradamente hoy porque quien sabe si habrá mañana, o posponer la gratificación por estrategia.

Ya ha salido por lo menos un contraataque al analisis de Sullivan, pero no importa. Lo fundamental es su tésis y sus implicancias panorámicas. Propone Sullivan que los que votaron por Obama (entre los que me cuento) que hoy se sienten decepcionados (entre los que tambien me he contado) pecan de fantasear. Uno, Obama no prometió una revolución social; dos, Obama concibió su presidencia en término de los ocho años que le daría su reelección en noviembre.

Lo segundo es lo que me interesa para esta reflexión. Según Sullivan, Obama vislumbró su primera presidencia como el momento de clavar estacas por doquier y la segunda presidencia para asegurarse que queden clavadas y que los cambios sean irreversibles. Es un juego lento y largo.

Y es como funciona el Primer Mundo. Inglaterra no va de gobierno militar a gobierno electo social demócrata, o viceversa, del día a la mañana. Hasta el Partido Socialista de Francia ha favorecido al capitalismo. España se cansó de giros violentos en los años 30 y ahora, de fondo, todos los gobiernos se parecen bastante, sean de derecha o izquierda.

Los cambios se ven en pequeños ajustes que a la larga cambián la dirección del buque. Hoy es unos centímetros de diferencia, mañana metros y la semana que viene kilómetros entre el derrotero inicial y el nuevo curso.

Es como no funciona hispanoamérica. Compré un traje en Buenos Aires que tuvo que ser re-cosido a los tres meses. No compro más en ese lugar, una de esas tiendas-boutique de la Avenida Santa Fe.

Y la economista a la que se lo contaba se reía.

"Pensás como en el Primer Mundo: vender buena calidad hoy, aunque la ganancia sea menos, para ir atrayendo clientes que vuelvan y, en volumen, resulten en ganancias significativas," me dijo. "Allá te venden lo que sea hoy para comer hoy."

Comprendo. Pero hace mal. Una cosa que descubireron las tropas aliadas que liberaron campos de concentración es que dar una dieta completa a quien ha estado muerto de hambre es un error mortal. El hambriento devora y come más de la cuenta, se empacha y se muere.

Y eso pasa allá en esa América a la que le han llamado "latina". Hay empachos de empleos y subsidios bajo un gobierno y merma de todo en otro y mientras tanto la gente se muere.

Claro, es fácil predicar moderación con la panza satisfecha. Pero es importante a los efectos del análisis de como funcionan las cosas. El principal desajuste norte-sur, alevosía aparte, son los destiempos.

martes, 8 de junio de 2010

Todo es lo mismo

Sin foto, pero con enlace (cliquear aquí), me remito a otra peculiaridad de mi entorno: en Yanquilandia es frecuente, aún entre expertos, equiparar a países que no tienen nada que ver. Todo aquello foráneo es más o menos lo mismo ¿no?

El informe enlazado, en el que un economista compara las trayectorias del producto interno bruto (es decir el valor global de las actividades económicas de un país) de Latvia, Grecia y Argentina como si estos tres fueran esencialmente lo mismo.

Recuerda al sargento argentino que indicaba a su pelotón: "La media vuelta a la derecha es exactamente lo mismo que la mediavuelta a la izquierda, pero todo lo contrario."

Y visto que el informe me lo trajo a mi atención un economista del gobierno en cuya opinión personal
Tiendo a ver a América Latina como un conjunto de dos zonas, una zona dominada por Estados Unidos que se extiende desde México a Colombia, y una zona relativamente independiente que incluye el saldo de América del Sur. La zona dominada tiene drogas, delincuencia, asesinatos y golpes de estado militares, mientras que en la zona que parece independiente se han dedicado a los bienes de consumo y el desarrollo económico.
Es decir, todo es lo mismo y el punto referencial soy yo (y los míos).

viernes, 7 de julio de 2006

Tupac Katari

Lo que más me fascina de la propuesta de Evo Morales concerniente a "integración verdadera" no son los detalles socioeconómicos previsibles sino su alusión histórica a Tupac Katari.

En un discurso escasamente difundido, Morales promulgó la idea de una integración hispanoamericana de las empresas que explotan los recursos naturales.

"La idea no es nueva," dijo, agregando que es "el reflejo de las luchas de nuestros antepasados, de Tupac Katari para conformar el Tahuantinsuyo, de Bolívar para crear la patria grande latinoamericana".

Tupac Katari fue el equivalente boliviano de Tupac Amaru II, biznieto del último Inca del mismo nombre que dirigió una rebelión indígena en el Perú hacia 1780. En lo que es hoy Bolivia, hacia 1781, Juan Apasa, bajo el nombre de guerra de Tupac Katari, lideró un ejército de 40.000 hombres que puso sitio a La Paz.

Ambos rebeldes luego inspiraron movimientos guerrileeros modernos.

Lo de "conformar el Tahuantinsuyo" es una evocación por parte de Morales de las cuatro provincias del Imperio Inca. Es decir, evoca una unidad supuestamente original.

No consta que tal unidad continental, por razonable que sea, haya existido. Ni tampoco consta, quizás porque los españoles se ocuparon de borrar sus huellas, la existencia de un pasado idílico.

No obstante, el último sobreviviente de los conquistadores originales del Perú, Don Mancio Serra de Leguisamo, dejó el siguiente testimonio en el preámbulo del testamento que escribió de su puño en Cuzco hacia 1589:

" Encontramos estos reinos en tal buen orden, y decían que los incas los gobernaban en tal sabia [manera] que entre ellos no había un ladrón, ni un vicioso, ni tampoco un adultero, ni tampoco se admitía entre ellos a una mala mujer, ni había personas inmorales. Los hombres tiene ocupaciones útiles y honestas. Las tierras, bosques, minas, pastos, casas y todas las clases de productos eran regularizadas y distribuidas de tal manera que cada uno conocía su propiedad sin que otra persona la tomara o la ocupara, ni había demandas respecto a ello... el motivo que me obliga a hacer estas declaraciones es la liberación de mi conciencia, ya que me encuentro a mi mismo culpable. Porque hemos destruido con nuestro malvado ejemplo, las personas que tenían tal gobierno que era disfrutado por sus nativos."

Regresar al Edén que pinta este conquistador es probablemente imposible. Pero quizás la historia nos enseñe algo de lo que pudiera haber sido, para construir algo mejor de lo que es.